Acrópolis

La ciudad sobre la roca

Imagina subir una enorme roca y encontrar allí arriba un conjunto de templos de mármol que llevan más de 2.400 años mirando sobre Atenas. Eso es la Acrópolis: una ciudad elevada que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más famosos de la antigua Grecia.[1]

Una ciudad sobre una montaña

La palabra Acrópolis significa «ciudad alta». La de Atenas se levanta sobre una colina rocosa de unos 156 metros de altura y, durante miles de años, tuvo funciones defensivas, políticas y religiosas.[1]

Mucho antes de que existiera el famoso Partenón, la cima ya estaba ocupada. En época micénica había allí una residencia protegida por murallas. Con el paso del tiempo, la Acrópolis adquirió un carácter cada vez más religioso y se convirtió en el principal santuario de Atenea, diosa protectora de la ciudad.[1]

Desde arriba, los habitantes podían observar una enorme parte de la llanura ateniense. La roca no era solamente un lugar para construir templos: también era una posición estratégica.

Atenea contra Poseidón

Según uno de los grandes mitos de Atenas, la ciudad necesitaba elegir a su protector. Poseidón, dios del mar, y Atenea compitieron por convertirse en la divinidad protectora. Poseidón golpeó la roca con su tridente y, según la tradición, hizo aparecer agua. Atenea ofreció un olivo.

Los habitantes eligieron a Atenea. El olivo se convirtió así en uno de los símbolos de la ciudad. El mito explicaba, de una manera imaginativa, la relación especial entre Atenea y Atenas.

El gran proyecto de Pericles

La Acrópolis que conocemos hoy tomó su forma principalmente durante el siglo V antes de Cristo. Después de las guerras contra los persas, Atenas inició un enorme programa de construcción dirigido políticamente por Pericles.[1]

El edificio más famoso fue el Partenón, dedicado a Atenea. Su construcción comenzó en 447 a. C. y terminó alrededor de 432 a. C. Los arquitectos Ictino y Calícrates participaron en su diseño, mientras que el escultor Fidias estuvo relacionado con la dirección artística y la decoración.[1]

No estaba solo. En la Acrópolis también se levantaron los Propileos, la monumental entrada al recinto; el templo de Atenea Niké; y el Erecteion, famoso por sus columnas con forma de mujeres, conocidas como cariátides.[1] Juntos formaban un paisaje arquitectónico extraordinario.

Un templo que parece perfecto

A primera vista, el Partenón parece estar construido con líneas completamente rectas.

Pero sus arquitectos hicieron algo mucho más sofisticado. Introdujeron pequeñas modificaciones en las formas y proporciones del edificio para conseguir determinados efectos visuales. El Partenón posee numerosas refinaciones arquitectónicas que hacen que el conjunto parezca equilibrado cuando se observa desde lejos.[2]

Incluso algunas partes que parecen perfectamente rectas tienen ligeras curvaturas. Eso significa que los constructores no se limitaron a colocar enormes bloques de mármol uno encima de otro. Estudiaron cómo iba a ver el edificio una persona situada frente a él. La arquitectura también podía engañar un poquito a los ojos.

¿Era realmente blanco?

Hoy muchas personas imaginan la Acrópolis como un conjunto de edificios completamente blancos. Pero la realidad antigua era mucho más colorida. Los templos griegos recibían decoración pintada y tenían elementos con colores intensos. El paso de los siglos, el clima y la pérdida de las capas de pintura hicieron que el mármol quedara con el aspecto claro que asociamos actualmente con la arquitectura clásica.

Por eso, si pudieras viajar en el tiempo hasta la Atenas del siglo V a. C., probablemente la Acrópolis te sorprendería: no tendría exactamente el aspecto de las ruinas blancas que vemos hoy.

Una construcción gigantesca

Levantar estos edificios requería una enorme cantidad de trabajo. Los bloques de mármol tenían que ser extraídos de las canteras, transportados hasta Atenas y después colocados con precisión. Los constructores utilizaban herramientas, rampas, cuerdas, palancas y sistemas de elevación. Muchas columnas estaban formadas por grandes piezas de piedra que se colocaban unas sobre otras.

Y todo aquello se hacía sin grúas modernas, motores ni maquinaria pesada. Cada bloque representaba una combinación de fuerza humana, planificación y conocimientos técnicos.

La Acrópolis sobrevivió a muchas vidas

Durante casi 2.500 años, los edificios cambiaron de función. El Partenón llegó a convertirse en iglesia cristiana y posteriormente en mezquita. La Acrópolis sufrió guerras, saqueos, incendios, terremotos y explosiones.[1]

Uno de los episodios más destructivos ocurrió en 1687, durante el conflicto entre venecianos y otomanos. El Partenón estaba siendo utilizado como almacén de pólvora cuando un proyectil alcanzó el edificio. La explosión destruyó una parte enorme del templo.[1] El monumento que había sobrevivido durante siglos quedó gravemente dañado en unos instantes.

Una ruina que todavía se está cuidando

Desde 1975 existe un amplio programa científico de conservación y restauración de sus monumentos. Los especialistas estudian las piedras, documentan cada pieza y utilizan técnicas modernas para proteger lo que queda.[3]

Las restauraciones no consisten simplemente en reconstruirlo todo como si fuera nuevo. El objetivo es conservar las partes antiguas y recuperar, cuando es posible, elementos de su forma original utilizando criterios científicos.[3]

En 1987, la Acrópolis de Atenas fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.[1]

Mucho más que un conjunto de templos

La Acrópolis representa una parte fundamental de la historia de la Grecia clásica.

En la Atenas de aquella época florecieron la filosofía, el teatro, las artes y nuevas formas de participación política. La propia UNESCO considera la Acrópolis un testimonio extraordinario de las ideas y creaciones que marcaron aquella civilización.[1]

Por eso, cuando alguien contempla el Partenón, no está mirando únicamente columnas antiguas. Está mirando una construcción que ha sobrevivido a guerras, religiones, imperios, terremotos y explosiones. Y quizá esa sea la verdadera maravilla: una ciudad construida sobre una roca consiguió convertirse en una idea que todavía permanece en pie.

Fuentes:

  1. Historia, monumentos, evolución y reconocimiento de la Acrópolis de Atenas por la UNESCO — https://whc.unesco.org/en/list/404
  2. Refinamientos arquitectónicos del Partenón y características del conjunto monumental — https://www.culture.gov.gr/en/parthenonas/SitePages/view.aspx?iID=8
  3. Programa científico de conservación y restauración de los monumentos de la Acrópolis — https://www.culture.gov.gr/en/service/SitePages/view.aspx?iID=2580

Acrópolis: paises

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