Sakura

La primavera de Japón

Durante unas pocas semanas al año, Japón cambia de color. Los árboles de cerezo comienzan a llenarse de flores y millones de personas salen a parques, jardines y calles para contemplarlas.

Pero hay algo todavía más sorprendente: la floración no ocurre en todo Japón al mismo tiempo. Comienza en el sur y va avanzando hacia el norte, como una enorme ola de primavera que recorre el país. Ese fenómeno tiene un nombre que casi todo el mundo conoce: sakura.

Una primavera que se puede seguir

Japón es un país muy largo, con islas que se extienden desde las regiones cálidas del sur hasta las zonas mucho más frías del norte. Por eso los cerezos florecen en fechas diferentes según el lugar.

Cuando las primeras flores aparecen en el sur, comienza una carrera hacia el norte. Las noticias y los servicios meteorológicos siguen la evolución de la floración y anuncian cuándo se espera que los árboles alcancen su máximo esplendor. Es como si todo un país estuviera esperando la llegada de la primavera.

Millones de personas mirando árboles

Cuando llega la floración, parques y jardines se llenan de personas. Familias, amigos y compañeros de trabajo se reúnen bajo los árboles para contemplar las flores, comer juntos y disfrutar del buen tiempo. Esta tradición recibe el nombre de hanami, que significa literalmente «contemplación de las flores».

No se trata simplemente de mirar un árbol bonito. El hanami forma parte de la cultura japonesa y convierte la llegada de la primavera en un acontecimiento que reúne a millones de personas.

Una flor que apenas dura

Y aquí aparece una de las cosas más curiosas del sakura. Las flores son preciosas, pero duran muy poco. Dependiendo de las condiciones meteorológicas, el periodo de floración puede ser bastante breve. El viento y la lluvia pueden hacer que los pétalos caigan rápidamente.

Durante unos días, los árboles están cubiertos de flores. Después, los pétalos comienzan a caer y el paisaje cambia otra vez. Quizá precisamente por eso la floración resulta tan especial. Hay que estar allí en el momento adecuado.

Una ola de flores

Cuando llega la primavera, las flores comienzan a aparecer en las zonas más cálidas y después avanzan hacia regiones más septentrionales. Así, durante semanas, Japón puede contemplar una enorme sucesión de floraciones.

Primero en unos lugares. Después en otros. Y finalmente en el norte. Es posible seguir el recorrido de la primavera prácticamente como si fuera una expedición.

Mucho más que un árbol

Los cerezos se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de Japón.

Aparecen en fotografías, pinturas, festivales y celebraciones. Pero su importancia no se debe solamente a su belleza.

La breve vida de las flores también se ha relacionado durante siglos con una idea muy presente en la cultura japonesa: la belleza de las cosas que no duran para siempre.

Los pétalos aparecen. Alcanzan su máximo esplendor. Y poco después desaparecen.

Por eso el sakura no representa solamente la primavera. También recuerda que algunos de los momentos más hermosos pueden ser precisamente los más breves.

Un fenómeno que marca el calendario

El sakura pertenece a la categoría Tesoro natural porque convierte un fenómeno de la naturaleza en algo que prácticamente marca el calendario de todo un país.

Millones de personas esperan cada año la llegada de las flores, siguen su avance y organizan sus propias celebraciones alrededor de ellas.

Durante unas pocas semanas, Japón entero parece mirar hacia los árboles. La primavera llega como una ola de flores, viaja de sur a norte y desaparece casi tan rápido como llegó. Y quizá por eso, cuando los cerezos florecen, todo Japón sabe que ha llegado la primavera.

Localización de Sakura

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