Tratado de Trianón
El país que cambió de tamaño
Después de la Primera Guerra Mundial, un nuevo tratado redibujó el mapa de Europa. Hungría perdió alrededor de dos tercios del territorio que había formado parte del Reino de Hungría. Para entender por qué el mapa de Hungría cambió tanto, primero hay que viajar hasta una Europa muy diferente: la Europa de los grandes imperios.
En 1914, Hungría no era un país independiente como el que conocemos hoy. Formaba parte de la monarquía austrohúngara, uno de los grandes imperios europeos. Y ese mismo año comenzó una guerra que acabaría cambiando el mapa del continente para siempre.
La guerra que empezó en 1914
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, fue asesinado en Sarajevo por Gavrilo Princip, un nacionalista serbobosnio. El asesinato provocó una crisis entre Austria-Hungría y Serbia. Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914.
Pero Europa estaba llena de alianzas militares. Rusia apoyó a Serbia; Alemania apoyó a Austria-Hungría; Francia y el Reino Unido estaban aliados con Rusia. En cuestión de semanas, una crisis entre dos países se convirtió en una guerra enorme.
Dos grandes bandos
Por un lado estaban las Potencias Centrales, encabezadas por Alemania y Austria-Hungría, a las que se unieron después el Imperio otomano y Bulgaria.
Al otro lado estaban los Aliados, entre ellos Francia, el Reino Unido, Rusia, Serbia, Japón y, más tarde, Estados Unidos, Italia y Rumanía.
La guerra duró cuatro años, de 1914 a 1918, y se extendió por Europa, Oriente Medio, África y otras partes del mundo. Más de 70 millones de militares fueron movilizados durante el conflicto.
Fue una guerra diferente a las anteriores: ametralladoras, artillería pesada, aviones, submarinos, gases tóxicos y tanques transformaron la forma de combatir. En el frente occidental, millones de soldados pasaron años en trincheras, separados por una estrecha franja de tierra conocida como tierra de nadie.
El final del Imperio
En 1918, las Potencias Centrales fueron derrotadas. Alemania pidió el armisticio y, el 11 de noviembre de 1918, terminó oficialmente la Primera Guerra Mundial. Pero para Austria-Hungría el final había llegado incluso antes.
La monarquía se derrumbó y surgieron nuevos Estados y nuevos gobiernos en sus antiguos territorios. El enorme mapa que había existido durante décadas empezó a fragmentarse. Austria y Hungría dejaron de formar un mismo imperio.
Llega el Tratado de Trianón
Después de la guerra comenzaron las negociaciones de paz. En ellas, Rumanía reclamaba Transilvania y otros territorios, los nuevos Estados de checos y eslovacos territorios del norte y el futuro Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos tierras del sur.
El 4 de junio de 1920, Hungría firmó el Tratado de Trianón en el Gran Trianón de Versalles, en Francia. El tratado estableció las nuevas fronteras del país. Y el cambio fue gigantesco. El Reino de Hungría de antes de la guerra tenía alrededor de 325.000 km². La Hungría que quedó después del tratado tenía unos 93.000 km². En otras palabras, conservó aproximadamente el 28 % del territorio anterior.
Rumanía recibió Transilvania y otros territorios. Checoslovaquia recibió Eslovaquia y Rutenia Transcarpática. Al sur, territorios del antiguo Reino de Hungría pasaron al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que más tarde sería conocido como Yugoslavia. También hubo cesiones territoriales a Austria, Polonia e Italia.
Un país nuevo con varios problemas
Una frontera puede dibujarse en un mapa en cuestión de segundos. Pero las personas no se mueven con ella. Se calcula que alrededor de 3,3 millones de húngaros étnicos quedaron fuera de las nuevas fronteras de Hungría.
El cambio territorial también afectó a la economía. Las antiguas redes de ferrocarril, carreteras y comercio habían sido construidas pensando en un territorio mucho más grande. De repente, algunas líneas atravesaban nuevas fronteras. Hungría también perdió importantes recursos agrícolas, forestales y minerales, además de su salida al mar a través de Fiume, la actual Rijeka.
Hungría se creó como un país que tenía que aprender a funcionar con una geografía completamente diferente.
Un mapa que todavía se recuerda
Trianón dejó una profunda huella en la identidad húngara.
Durante el periodo de entreguerras, recuperar o revisar las fronteras se convirtió en uno de los grandes objetivos de la política húngara. Algunas fronteras cambiaron temporalmente entre 1938 y 1941, pero después de la Segunda Guerra Mundial Hungría volvió, en términos generales, a las fronteras establecidas por Trianón.
Por eso, más de cien años después, el tratado sigue siendo un tema importante en la memoria histórica de Hungría.
Cambió los mapas
El Tratado de Trianón es uno de los ejemplos más impresionantes de cómo una guerra puede transformar la geografía. En 1914, Hungría formaba parte de un enorme imperio. En 1920, era un país mucho más pequeño, rodeado de nuevos Estados y con millones de húngaros viviendo al otro lado de sus fronteras.
Unas líneas trazadas después de una guerra habían cambiado el tamaño de un país. Y demostraron que un mapa no solo muestra dónde termina un territorio: también puede cambiar la vida de las personas que viven dentro de él.