Checoslovaquia

El país que se partió en dos sin una guerra

Durante más de setenta años, Checoslovaquia apareció en los mapas de Europa Central. Tenía una capital, una bandera, un gobierno y millones de habitantes. Pero el 1 de enero de 1993, el nombre de Checoslovaquia dejó de aparecer en los mapas.

Y no fue porque hubiera sido conquistada. Ni porque hubiera perdido una guerra. Ni porque otro país la hubiera invadido. Simplemente dejó de existir y aparecieron dos países nuevos: la República Checa y Eslovaquia.

Un país nacido de una guerra

Para entender cómo ocurrió, hay que retroceder hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

Entre 1914 y 1918, Europa estuvo en guerra. El conflicto enfrentó a las Potencias Centrales, principalmente Alemania y Austria-Hungría, contra los Aliados, entre ellos Francia, el Reino Unido, Rusia, Serbia, Italia y, desde 1917, Estados Unidos.

Austria-Hungría fue derrotada y el enorme imperio se desintegró. De sus antiguos territorios surgieron nuevos Estados. Uno de ellos fue Checoslovaquia, creada en 1918.

El nuevo país reunía principalmente a dos grandes pueblos: los checos, concentrados sobre todo en Bohemia y Moravia, y los eslovacos, que vivían al este, en Eslovaquia. En el mapa parecía una sola nación. Pero dentro de sus fronteras convivían diferentes pueblos, lenguas e historias.

Praga y Bratislava

La capital era Praga, una de las ciudades históricas más importantes de Europa Central. Al este estaba Bratislava, que se convertiría en la principal ciudad de Eslovaquia.

Checos y eslovacos compartían muchas cosas, incluidos idiomas estrechamente relacionados, pero también tenían diferencias históricas y culturales.

Durante el siglo XX, además, el país atravesó algunos de los periodos más difíciles de la historia europea. La Alemania nazi ocupó Checoslovaquia en 1938-1939, y después de la Segunda Guerra Mundial el país quedó dentro de la esfera de influencia soviética.

En 1948, los comunistas tomaron el poder. Durante décadas, Checoslovaquia formó parte del bloque comunista de Europa.

La Revolución de Terciopelo

Todo empezó a cambiar en 1989. En noviembre de ese año comenzaron grandes manifestaciones contra el régimen comunista. Estudiantes, artistas y miles de ciudadanos salieron a las calles. Las protestas fueron mayoritariamente pacíficas y el régimen terminó cayendo.

El proceso recibió un nombre que parece sacado de un cuento: la Revolución de Terciopelo. El escritor y disidente Václav Havel se convirtió poco después en presidente. Checoslovaquia había recuperado la democracia.

Pero ahora aparecía una nueva pregunta: ¿Debía seguir existiendo el país como una sola nación?

Dos caminos diferentes

Después de recuperar la democracia, comenzaron las conversaciones sobre el futuro del país.

Una parte importante de la población checa y eslovaca tenía ideas diferentes sobre cómo debía funcionar el Estado. En Eslovaquia existía un creciente deseo de tener mayor autonomía y capacidad para tomar sus propias decisiones.

Los políticos Václav Klaus, por el lado checo, y Vladimír Mečiar, por el eslovaco, negociaron el futuro de la federación. Y aquí está lo extraordinario: no decidieron luchar por el territorio. Decidieron dividirlo mediante negociaciones.

El país que desapareció

Finalmente, se acordó separar Checoslovaquia. La medianoche del 31 de diciembre de 1992 terminó la existencia del país. Y cuando comenzó el 1 de enero de 1993, el mapa mostraba dos Estados: República Checa y Eslovaquia.

El proceso recibió un curioso nombre: el Divorcio de Terciopelo, en referencia a la Revolución de Terciopelo que había acabado con el régimen comunista.

Fue una separación política extraordinariamente tranquila. No hubo una guerra entre checos y eslovacos. No hubo ejércitos enfrentándose en las calles. No hubo una invasión. Un país dejó de existir porque sus representantes acordaron que era mejor crear dos países.

¿Qué pasó con todo lo demás?

Dividir un país significa resolver muchísimas cosas. ¿Qué ocurre con el ejército? ¿Con la moneda? ¿Con las embajadas? ¿Con los edificios del Gobierno? ¿Con las fronteras? ¿Con los documentos de los ciudadanos?

Checoslovaquia tuvo que repartir sus instituciones y bienes entre los dos nuevos Estados. También hubo que establecer una nueva frontera internacional. La separación fue relativamente rápida porque ambos países ya habían formado parte de una misma federación y existían instituciones diferenciadas para sus territorios.

La antigua Checoslovaquia desapareció, pero las personas siguieron viviendo en sus mismas ciudades y pueblos.

Dos países, dos monedas

Durante un breve periodo, los dos nuevos países compartieron una moneda. Pero la unión monetaria duró solamente unas semanas. En febrero de 1993, la República Checa introdujo la corona checa y Eslovaquia la corona eslovaca. También hubo que sustituir billetes y monedas y adaptar bancos, contratos y sistemas financieros.

Es un buen ejemplo de algo que normalmente no vemos cuando miramos un mapa: una frontera nueva también puede cambiar cosas tan cotidianas como el dinero que llevas en el bolsillo.

Una frontera que apenas parece una frontera

Hoy, la frontera entre República Checa y Eslovaquia puede parecer sorprendentemente tranquila. Ambos países forman parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, por lo que normalmente se puede viajar entre ellos sin controles fronterizos ordinarios.

Además, sus lenguas son suficientemente parecidas como para que checos y eslovacos puedan entenderse con relativa facilidad. Por eso resulta curioso mirar un mapa actual y recordar que, hasta 1992, todo ese territorio pertenecía al mismo país.

Cuando un mapa cambia sin una guerra

La historia de Checoslovaquia demuestra que los países no siempre desaparecen de la misma manera. Algunos desaparecen después de guerras. Otros después de revoluciones. Otros cuando son conquistados o se incorporan a otro Estado. Checoslovaquia hizo algo diferente: negoció su propia desaparición.

El último día de 1992 existía un país llamado Checoslovaquia. Al día siguiente existían dos. A veces, una de las transformaciones más sorprendentes de un mapa no ocurre en un campo de batalla, sino alrededor de una mesa de negociación.

Checoslovaquia: paises

Chequia

Mapa de Chequia
Bandera de Chequia

Continente:
Europa

Todavía no hemos estudiado este país: Eslovaquia.

Vuelve en unas semanas y es posible que ya esté aquí.

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