Colinas de Chocolate
Las Colinas de Chocolate
¿Te imaginas viajar a un planeta donde el suelo estuviese cubierto por grandes bombones de chocolate? Aunque parezca una historia de ciencia ficción, existe un lugar muy parecido en la Tierra. Se encuentra en la isla de Bohol, en Filipinas, y es conocido como las Colinas de Chocolate.
Un paisaje que parece irreal
La zona de las Colinas de Chocolate ocupan una superficie de unos 50 kilómetros cuadrados y se levantan allí entre 1.200 y 1.700 colinas, todas muy parecidas entre sí. Algunas miden unos 30 metros de altura y otras pueden superar los 120 metros.
Cuando se observan desde un mirador, las colinas parecen extenderse hasta el horizonte. Como casi todas tienen la misma forma, el paisaje resulta tan extraño que cuesta creer que haya sido creado por la naturaleza.
¿Por qué se llaman así?
Durante la temporada de lluvias, las colinas están cubiertas por una espesa hierba de color verde. Sin embargo, cuando llega la estación seca, esa hierba pierde su color y se vuelve marrón. En ese momento, las colinas recuerdan a enormes bombones de chocolate repartidos por todo el paisaje. Por esa razón recibieron el nombre de Colinas de Chocolate, aunque en realidad están formadas por roca y tierra.
El cambio de color ocurre todos los años y hace que el paisaje parezca completamente diferente según la época en que se visite.
¿Cómo se formaron?
Los científicos creen que estas colinas comenzaron a formarse hace miles de años. El terreno está compuesto principalmente por roca caliza, un tipo de roca que puede desgastarse lentamente por la acción del agua y del viento.
Durante muchísimo tiempo, la lluvia fue moldeando el terreno hasta crear estas curiosas formas redondeadas. Este proceso recibe el nombre de erosión y ha sido el responsable de muchos otros paisajes famosos del mundo.
Aunque esta explicación es la más aceptada, los expertos siguen estudiando las Colinas de Chocolate porque todavía sorprende que existan tantas formaciones con un aspecto tan parecido.
¿Por qué parecen de otro planeta?
Lo que hace tan especial a este lugar es la combinación de varios elementos. No se trata solo de que haya muchas colinas, sino de que casi todas tienen el mismo tamaño, la misma forma y están cubiertas por la misma vegetación.
Además, en gran parte de la zona apenas hay edificios que rompan el paisaje. Cuando una persona contempla cientos de colinas iguales en todas las direcciones, tiene la sensación de encontrarse en un mundo completamente diferente.
Al amanecer y al atardecer, las sombras hacen que las colinas parezcan todavía más redondeadas. En esos momentos, el paisaje resulta aún más extraño y espectacular.
Un lugar único en la Tierra
Existen montañas y colinas en muchos países, pero es muy difícil encontrar un lugar donde aparezcan tantas juntas y con una forma tan parecida. Esa es una de las razones por las que las Colinas de Chocolate son tan conocidas.
Miles de turistas y científicos visitan cada año la isla de Bohol para contemplar este paisaje y tratar de comprender cómo pudo formarse una zona tan diferente al resto del planeta.
Desde los miradores es posible observar un auténtico mar de colinas que parece no terminar nunca. La imagen es tan sorprendente que muchas personas aseguran que las fotografías no consiguen mostrar lo impresionante que resulta verlo con sus propios ojos.
Un viaje a otro mundo
Las Colinas de Chocolate demuestran que no hace falta viajar al espacio para descubrir paisajes que parecen de otro planeta. La naturaleza ha creado en Filipinas un lugar tan extraño y espectacular que cuesta creer que sea real.
Sus miles de colinas, su curioso cambio de color y su aspecto casi perfecto convierten este rincón de Bohol en uno de los paisajes más sorprendentes de la Tierra. Quien lo visita tiene la sensación de haber aterrizado en un mundo diferente, donde la naturaleza ha decidido crear un paisaje único que no se parece a ningún otro.