La vuelta al mundo
Hoy sabemos que la Tierra es redonda. Podemos verla desde el espacio y recorrerla en avión en pocas horas. Pero hace 500 años nadie había conseguido demostrar que era posible dar la vuelta completa al planeta navegando. Parecía una misión imposible.
En 1519, una expedición formada por cinco barcos partió de España con un objetivo muy ambicioso: encontrar una nueva ruta hacia las islas de las especias navegando hacia el oeste. Al mando iba un experimentado marino portugués llamado Fernando de Magallanes.
Nadie imaginaba la aventura que les esperaba.
Un viaje lleno de peligros
La expedición cruzó el océano Atlántico y recorrió la costa de Sudamérica buscando un paso hacia el otro lado del continente. Durante meses no encontraron ninguna salida. El frío, el hambre y el cansancio provocaron motines entre la tripulación. Algunos querían regresar a España, convencidos de que la expedición estaba condenada al fracaso.
Finalmente descubrieron un estrecho paso entre montañas y glaciares que hoy conocemos como Estrecho de Magallanes. Al otro lado apareció un océano inmenso y sorprendentemente tranquilo. Magallanes lo llamó océano Pacífico.
Un océano más grande de lo que nadie imaginaba
Los marineros pensaban que Asia estaba mucho más cerca. Se equivocaban. Durante más de tres meses navegaron sin encontrar apenas tierra. La comida comenzó a agotarse y muchos hombres enfermaron de escorbuto, una enfermedad causada por la falta de alimentos frescos. Llegaron a comer cuero, serrín e incluso ratas para sobrevivir.
Fue una de las travesías más duras de la historia de la navegación.
Elcano toma el mando
Tras llegar a Filipinas, Magallanes murió en un enfrentamiento con guerreros locales. Parecía que la expedición había llegado a su fin. Sin embargo, uno de los capitanes decidió continuar. Se llamaba Juan Sebastián Elcano. Por entonces solo quedaban dos barcos y muy pocos hombres.
Después de cargar las bodegas con valiosas especias, Elcano tomó una decisión arriesgada: en lugar de regresar por el mismo camino, seguiría navegando hacia el oeste. Si lo conseguía, completaría la vuelta al mundo.
Solo regresaron dieciocho
El viaje de regreso fue todavía más difícil. Uno de los barcos tuvo que quedarse atrás y el otro cruzó el océano Índico evitando los puertos portugueses, que podían capturarlo.
Después volvió a rodear África y atravesó el Atlántico. El 6 de septiembre de 1522, casi tres años después de haber partido, el barco Victoria entró en el puerto de Sanlúcar de Barrameda.
De los aproximadamente 240 hombres que habían iniciado la expedición, solo 18 lograron regresar. Pero habían conseguido algo que nadie había hecho antes. Habían dado la vuelta completa al mundo.
¿Cómo cambió los mapas?
La expedición de Elcano demostró que todos los océanos estaban conectados y que era posible rodear el planeta navegando siempre en la misma dirección.
Los mapas tuvieron que redibujarse. Los cartógrafos comprendieron el verdadero tamaño del océano Pacífico y las enormes distancias que separaban los continentes. A partir de entonces, el mundo dejó de ser un conjunto de tierras aisladas para convertirse en un único planeta conectado por el mar.
Todo comenzó con cinco barcos. Y terminó con uno solo. La Victoria regresó cargada de especias, pero su mayor tesoro fue demostrar que la Tierra podía recorrerse por completo. Aquella hazaña convirtió a Juan Sebastián Elcano y a sus diecisiete compañeros en los primeros seres humanos que dieron la vuelta al mundo, cambiando para siempre la forma en que entendemos nuestro planeta.