Laurisilva
El bosque que sobrevivió a la Edad de Hielo
¿Te imaginas caminar por un bosque que ya existía mucho antes de que aparecieran los seres humanos? En la isla portuguesa de Madeira existe un lugar muy especial donde eso parece posible. Se llama Laurisilva y es uno de los bosques más antiguos del planeta. Mientras otros desaparecieron hace millones de años, este logró sobrevivir gracias a un clima único. La laurisilva es un tipo de bosque húmedo subtropical, reliquia de la Era Terciaria.
Una isla en medio del océano
Madeira es una isla volcánica situada en el océano Atlántico, a varios cientos de kilómetros de la costa de África. Sus montañas atrapan las nubes que llegan del mar y hacen que llueva con frecuencia. Gracias a eso, el bosque se mantiene siempre verde y lleno de vida.
El aire suele ser fresco y húmedo. La niebla aparece muchas veces entre los árboles, el musgo cubre las rocas y las ramas están llenas de pequeñas plantas. Pasear por sus senderos da la sensación de entrar en un lugar mágico.
Un bosque muy antiguo
Hace millones de años, gran parte del sur de Europa estaba cubierta por bosques muy parecidos a la Laurisilva. Sin embargo, el clima fue cambiando poco a poco. Llegaron las grandes glaciaciones y enormes capas de hielo cubrieron buena parte del continente.
Muchos de aquellos bosques desaparecieron para siempre. Solo sobrevivieron en unos pocos lugares donde el clima siguió siendo suave durante todo el año. Uno de esos refugios fue la isla de Madeira.
Un viaje al pasado
Caminar por la Laurisilva es como viajar millones de años atrás. Muchos de sus árboles pertenecen a familias de plantas que ya existían cuando Europa tenía un aspecto muy diferente al de hoy.
Los troncos están cubiertos de musgo, los helechos crecen por todas partes y las ramas parecen formar túneles verdes. Cuando aparece la niebla, el paisaje recuerda a los bosques que solemos ver en las películas de aventuras o de fantasía.
Un hogar para especies únicas
La Laurisilva no solo conserva árboles muy antiguos. También es el hogar de muchas plantas, insectos y aves que solo viven en Madeira. Los científicos llaman a estas especies «endémicas», porque no se encuentran de forma natural en ningún otro lugar del mundo. Ejemplos de fauna endémica son la paloma torcaz o de Madeira, el reyezuelo de Madeira o el pinzón de Madeira.
Un tesoro para los científicos
La Laurisilva es como un enorme libro de historia natural. Estudiar este bosque permite comprender cómo eran los antiguos paisajes europeos y cómo han cambiado los seres vivos con el paso del tiempo.
También ayuda a descubrir cómo los bosques pueden adaptarse al clima y por qué es tan importante proteger los lugares donde aún se conserva una naturaleza muy antigua.
Un bosque que merece ser protegido
Por su enorme valor natural, la Laurisilva de Madeira fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Gran parte del bosque forma parte de un parque protegido donde se cuidan tanto los árboles como los animales que viven entre ellos.
También existe ejemplos de Laurisilva en otros lugares de la región de la Macaronesia, de la que Madeira forma parte; en Canarias, hogar de las masas más importantes, y en Azores y Cabo Verde, en menor medida.
Un auténtico tesoro natural
La Laurisilva pertenece a la categoría de Tesoros de la Naturaleza porque es mucho más que un bosque bonito. Es uno de los últimos lugares del planeta donde todavía podemos ver un paisaje muy parecido al que cubría gran parte de Europa hace millones de años.
Mientras el tiempo transformó casi todos aquellos antiguos bosques, este pequeño rincón de Madeira consiguió sobrevivir. Gracias a ello, hoy podemos caminar entre árboles, helechos y nieblas que nos muestran cómo era nuestro planeta mucho antes de que existieran las ciudades, los castillos o incluso los seres humanos.