Whittier
La ciudad donde casi todos viven bajo el mismo techo
En Alaska hay una ciudad que parece diseñada para una película. Tiene montañas enormes, glaciares, nieve y un puerto rodeado de agua. Pero lo más extraño está en sus edificios.
En Whittier, una gran parte de sus habitantes vive, trabaja, estudia y hace su vida cotidiana dentro de un mismo edificio. Una ciudad entera escondida bajo un mismo techo.
Una ciudad en un lugar imposible
Whittier se encuentra en la costa de Alaska, rodeada por montañas muy escarpadas. El clima es extremo y las precipitaciones son abundantes.
Además, la ciudad está prácticamente aislada por tierra. Solo existe una carretera que conecta Whittier con el resto de Alaska, y para llegar hasta ella hay que atravesar un largo túnel que también utilizan los trenes.
No parece el lugar más sencillo para construir una ciudad. Pero existe.
El edificio que se convirtió en ciudad
El protagonista de Whittier es el Begich Towers. El enorme edificio fue construido originalmente para usos militares y tiene múltiples plantas. Con el tiempo, muchos habitantes de Whittier comenzaron a vivir allí.
Y dentro del edificio no hay solamente apartamentos. También hay servicios esenciales para la comunidad. Hay una pequeña tienda, oficinas, una lavandería y otros espacios utilizados por los vecinos. Incluso hay una escuela conectada al edificio mediante un túnel.
La idea es extraordinaria: puedes hacer buena parte de tu vida sin tener que salir al exterior.
¿Por qué vivir así?
La respuesta está en el clima. En invierno, las condiciones pueden ser muy duras. Las fuertes nevadas y las lluvias hacen que desplazarse por el exterior no siempre resulte cómodo.
Además, las montañas que rodean la ciudad dejan muy poco espacio para construir. Concentrar viviendas y servicios en un mismo edificio tiene una gran ventaja: reduce la necesidad de recorrer largas distancias bajo un clima extremo.
Una ciudad nacida de la guerra
Whittier creció durante la Segunda Guerra Mundial. El ejército estadounidense necesitaba un puerto protegido y decidió desarrollar esta zona para transportar suministros hacia Alaska.
La ubicación era estratégica. Las montañas proporcionaban protección y el puerto permitía recibir mercancías.
Después de la guerra, algunas de las instalaciones militares continuaron utilizándose. La ciudad que conocemos hoy nació de aquella necesidad militar.
Un túnel muy especial
Para llegar a Whittier por carretera hay que atravesar el Anton Anderson Memorial Tunnel. Y aquí aparece otro detalle sorprendente. El túnel no está reservado exclusivamente para los coches. También circulan trenes por su interior.
El tráfico se organiza para que vehículos y trenes puedan utilizar el mismo túnel siguiendo horarios y sistemas de control. Durante varios kilómetros, la única conexión terrestre de la ciudad pasa literalmente por el interior de una montaña.
Cuando llega una tormenta
Imagina vivir en una ciudad rodeada de montañas, donde puede nevar intensamente y donde casi toda la comunidad se concentra en un mismo edificio.
En un día normal, esto puede parecer simplemente curioso. Pero cuando llega el mal tiempo, la razón de este diseño se vuelve mucho más evidente. Los habitantes pueden desplazarse entre diferentes servicios sin tener que enfrentarse continuamente a las condiciones del exterior. La arquitectura se convierte en una forma de adaptarse al clima.
Una ciudad casi escondida
Desde el exterior, Whittier parece diminuta. Las montañas dominan completamente el paisaje. El agua rodea buena parte de la localidad. Y los edificios quedan empequeñecidos por las paredes de roca que se levantan a su alrededor. Es difícil imaginar que allí viva una comunidad permanente.
Pero detrás de las ventanas del Begich Towers hay casas, familias, trabajadores y niños que hacen su vida cotidiana.
Una ciudad imposible
Whittier pertenece a la categoría Ciudad imposible porque parece difícil creer que una ciudad pueda funcionar prácticamente dentro de un solo edificio.
Pero tiene sentido cuando entiendes dónde está. Montañas, nieve, lluvia, aislamiento y un espacio muy limitado para construir. En lugar de luchar contra esas condiciones, Whittier aprendió a adaptarse a ellas.
Y por eso existe un lugar en Alaska donde puedes despertarte en tu apartamento, bajar unas plantas, ir a la escuela o comprar algo en una tienda y seguir sin haber salido del edificio. Una ciudad entera bajo un mismo techo, escondida entre las montañas de Alaska.