Cuevas de Waitomo
La galaxia escondida bajo tierra
Imagina entrar en una cueva completamente oscura, apagar todas las luces y levantar la cabeza. Sobre ti aparecen miles de pequeños puntos brillantes. Parece un cielo lleno de estrellas. Pero no estás al aire libre. Estás bajo tierra, dentro de una cueva de Nueva Zelanda.
Son las cuevas de Waitomo, famosas por sus miles de gusanos luminosos, pequeños animales capaces de producir una luz azulada que convierte las paredes y el techo de la cueva en una auténtica galaxia.
Un cielo sin estrellas
En el exterior, para ver un cielo lleno de estrellas necesitas que sea de noche. En Waitomo no hace falta esperar. Dentro de las cuevas reina una oscuridad casi absoluta. Y precisamente por eso las pequeñas luces destacan tanto.
Cuando los visitantes avanzan en silencio por las galerías subterráneas, pueden contemplar cientos o incluso miles de puntos luminosos sobre sus cabezas. El efecto es extraordinario.
Parece que una parte del universo hubiera quedado atrapada dentro de la montaña.
¿Qué son esas luces?
Los protagonistas son las larvas de un pequeño insecto llamado Arachnocampa luminosa, una especie que vive en Nueva Zelanda.
Durante su etapa larvaria producen una luz azul verdosa mediante un proceso de bioluminiscencia. Pero no lo hacen para decorar las cuevas. La luz sirve para atraer a sus presas.
Una trampa luminosa
Las larvas construyen pequeños hilos pegajosos que cuelgan de las paredes y del techo de las cuevas. Después permanecen iluminadas en la oscuridad. Los pequeños insectos que vuelan cerca pueden sentirse atraídos por esa luz y quedar atrapados en los hilos pegajosos.
Así, lo que para nosotros parece un cielo lleno de estrellas es en realidad una gigantesca trampa para conseguir alimento. La naturaleza ha creado un espectáculo precioso con una finalidad muy práctica.
Un mundo escondido
Las cuevas de Waitomo se formaron durante millones de años a medida que el agua fue erosionando la roca caliza. El resultado es un mundo subterráneo lleno de galerías, ríos y grandes cámaras.
Pero el verdadero espectáculo aparece cuando desaparece la luz. Entonces las larvas comienzan a brillar y las paredes de la cueva se transforman.
Los visitantes pueden recorrer algunas de estas galerías en pequeñas embarcaciones, avanzando en silencio por el río mientras contemplan las luces sobre sus cabezas.
Una galaxia bajo tierra
Lo más sorprendente de Waitomo es que consigue engañar completamente a nuestros sentidos. Durante unos instantes puedes olvidar que estás dentro de una cueva. No hay edificios, ni carreteras, ni lámparas. Solo oscuridad, agua y miles de pequeñas luces suspendidas sobre ti. Parece una noche estrellada. Solo que el cielo está debajo de la tierra.
De otro planeta
Waitomo pertenece a la categoría De otro planeta porque pocas cosas se parecen tanto a un paisaje extraterrestre como una cueva completamente oscura iluminada por miles de pequeños puntos azules.
No es una galaxia. No son estrellas. Son diminutos seres vivos que han convertido una cueva de Nueva Zelanda en uno de los cielos más extraños del planeta.
Y quizá esa sea la parte más fascinante: para encontrar un paisaje que parece del espacio exterior, no necesitas viajar al espacio. Solo tienes que bajar bajo tierra.