Lago Hillier
El lago rosa que parece imposible
¿Puede existir un lago de color rosa brillante? Aunque parezca un dibujo o una imagen creada por ordenador, es completamente real. Se llama Lago Hillier y está en una isla de Australia. Su color es tan intenso que sientes que estás en otro planeta. ¿Nadar en un lago de aguas rosas? ¿Es eso posible?
Un lago escondido
El Lago Hillier se encuentra en la isla Middle, frente a la costa del estado de Australia Occidental. Es un lugar muy aislado, rodeado de bosques y muy cerca del océano. Desde el aire ofrece una imagen sorprendente: un lago rosa separado del mar azul por una estrecha franja de arena cubierta de árboles verdes.
El lago no es muy grande. Mide unos 600 metros de largo, por lo que se puede recorrer caminando en poco tiempo. Sin embargo, su pequeño tamaño no le impide ser uno de los lagos más famosos del mundo.
¿Por qué es rosa?
Durante muchos años nadie supo con certeza por qué el agua tenía ese color tan llamativo. Hoy los científicos creen que se debe a la combinación de unas diminutas algas y unas bacterias que viven en el agua salada. Estos seres producen unos pigmentos que tiñen el lago de un intenso color rosa.
Lo más curioso es que el agua sigue siendo rosa incluso cuando se recoge en una botella. No es un efecto del cielo ni de la luz del Sol. El color forma parte de la propia agua.
Un paisaje que parece de ciencia ficción
Cuando se observa desde un avión o un dron, el Lago Hillier parece una enorme mancha de pintura rosa. A un lado está el océano de color azul oscuro y, entre ambos, aparece una estrecha línea de arena blanca. La mezcla de colores resulta tan llamativa que cuesta creer que sea un paisaje natural.
En los días soleados el contraste es todavía mayor. El rosa del lago destaca tanto que parece que alguien hubiera coloreado el paisaje con un enorme pincel. Es una imagen que recuerda a los planetas extraños que aparecen en las películas de ciencia ficción.
¿Por qué parece de otro planeta?
Es difícil encontrar un paisaje con unos colores tan sorprendentes. Un lago rosa junto a un mar azul, rodeado de arena blanca y bosques verdes, parece más una ilustración que un lugar real. Todo el paisaje resulta tan diferente que muchas personas lo comparan con otro mundo.
El Lago Hillier demuestra que la naturaleza puede crear escenarios que parecen imposibles. No hacen falta volcanes gigantes ni montañas enormes para sentirse en otro planeta. A veces basta con un pequeño lago de color rosa para que nuestra imaginación viaje muy lejos y nos haga pensar que hemos llegado a un rincón desconocido del universo.