Voto pionero

El país que abrió las urnas a las mujeres

En 1893 ocurrió algo que cambió la historia de la democracia. En Nueva Zelanda, las mujeres consiguieron el derecho a votar en las elecciones nacionales. Fue el primer país autogobernado del mundo en reconocer el sufragio femenino a nivel nacional.

No fue un regalo de los gobernantes. Fue el resultado de años de campaña, reuniones, discursos y enormes peticiones firmadas por miles de mujeres.

Kate Sheppard y una idea revolucionaria

Una de las personas más importantes de aquella historia fue Kate Sheppard, una activista que se convirtió en la principal figura del movimiento por el voto femenino en Nueva Zelanda.

Sheppard y otras mujeres defendían una idea que hoy puede parecernos evidente: si las mujeres formaban parte de la sociedad, trabajaban, pagaban impuestos y obedecían las leyes, también debían poder participar en las decisiones políticas. Pero en aquella época las mujeres no podían votar en las elecciones nacionales. Había que cambiar la ley.

Miles de firmas

El movimiento consiguió reunir enormes peticiones para demostrar que no se trataba de una pequeña protesta.

En 1893, una petición por el sufragio femenino llegó al Parlamento con más de 30.000 firmas. Era un documento gigantesco para la época y demostraba que miles de mujeres querían participar en la vida política del país. Los partidarios del sufragio tuvieron que enfrentarse a quienes pensaban que las mujeres no debían votar. Pero la campaña continuó.

Una ley que cambió la historia

Finalmente, el Parlamento aprobó el Electoral Act de 1893. El gobernador lo convirtió en ley el 19 de septiembre de aquel año. Por primera vez, las mujeres de Nueva Zelanda pudieron votar en unas elecciones nacionales.

Cuando llegaron las elecciones de noviembre, alrededor de 109.000 mujeres estaban inscritas para votar y muchas acudieron a las urnas. Nueva Zelanda acababa de convertirse en pionera mundial.

El ejemplo que viajó por el planeta

La noticia tuvo repercusión mucho más allá de las islas. Otros movimientos sufragistas observaron lo que había ocurrido en Nueva Zelanda y utilizaron su ejemplo para demostrar que permitir votar a las mujeres era posible. Durante las décadas siguientes, cada vez más países fueron ampliando el derecho al voto femenino.

El cambio no ocurrió al mismo tiempo en todas partes, y en muchos lugares las mujeres tuvieron que continuar luchando durante años. Pero Nueva Zelanda había demostrado que una sociedad podía cambiar sus leyes.

Un campeón mundial

Nueva Zelanda pertenece a la categoría Campeón mundial porque en 1893 se convirtió en el primer país autogobernado del mundo en reconocer el sufragio femenino a nivel nacional.

La historia de Kate Sheppard y de las miles de mujeres que firmaron aquellas peticiones demuestra que los mapas no solo cambian cuando se conquistan territorios o se dibujan nuevas fronteras. A veces cambia algo mucho más importante: quién tiene derecho a participar en las decisiones de un país.

Y aquella vez, el cambio comenzó en unas islas situadas en el extremo del mundo.

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