Ojos del Salado
El volcán que llega más alto que cualquier otro
Ojos del Salado es el volcán más alto del mundo. En la frontera entre Chile y Argentina, en plena cordillera de los Andes, se levanta hasta unos 6.893 metros sobre el nivel del mar.
Y lo más sorprendente es que su cima se encuentra en uno de los lugares más secos y extremos del planeta.
Un volcán en el techo de los Andes
El Ojos del Salado forma parte de la cordillera de los Andes, una enorme cadena montañosa que recorre el borde occidental de Sudamérica. Su cumbre alcanza una altura extraordinaria. Para imaginarlo, basta compararlo con algunos de los volcanes más famosos del planeta: El Kilimanjaro alcanza 5.895 metros, el Monte Fuji 3.776; mientras que el Ojos del Salado supera los 6.800.
Es como colocar un volcán gigantesco sobre el techo de Sudamérica.
¿Por qué es tan alto?
La explicación está en la historia geológica de los Andes. La placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana. Este enorme movimiento de la corteza terrestre ha levantado las montañas de los Andes y ha alimentado una intensa actividad volcánica.
El Ojos del Salado forma parte de esta región volcánica. Aunque hoy no está en una fase de grandes erupciones, sigue siendo considerado un volcán activo. La montaña que vemos es el resultado de millones de años de movimiento de la Tierra.
Un volcán en un desierto
Aquí aparece uno de los grandes contrastes del Ojos del Salado. Estamos ante un volcán de casi 7.000 metros… Pero alrededor hay uno de los ambientes más secos del planeta.
El norte de Chile y la zona fronteriza con Argentina reciben muy poca precipitación. El paisaje está dominado por rocas, arena, salares y montañas desnudas. En las partes más altas, sin embargo, aparecen nieve y hielo. Un gigante cubierto de nieve levantándose sobre un desierto casi sin agua.
Un paisaje de otro mundo
A medida que se asciende, la vegetación prácticamente desaparece y el aire se vuelve cada vez más fino. Las temperaturas pueden caer muy por debajo de cero. Y el paisaje se transforma en una sucesión de rocas, nieve, hielo y volcanes. No hay bosques, no hay grandes ríos y, por supuesto, no hay ciudades. Solo montañas y un cielo enorme.
Parece más un paisaje de Marte que un rincón de Sudamérica.
El lago más alto del mundo
El Ojos del Salado guarda además otra curiosidad extraordinaria. En sus alrededores existe un pequeño cuerpo de agua situado a una altitud de aproximadamente 6.400 metros, considerado uno de los lagos o cuerpos de agua permanentes de mayor altitud del planeta.
Es difícil imaginar agua líquida a semejante altura. Allí arriba las condiciones son extremas: frío intenso, poco oxígeno y un ambiente extremadamente seco.
Subir hasta la cima
Escalar el Ojos del Salado no es una excursión normal. La enorme altitud hace que incluso personas acostumbradas a la montaña necesiten aclimatarse durante varios días.
A medida que se asciende, cada paso cuesta más. Hay menos oxígeno en el aire y el frío puede ser intenso. La última parte requiere superar terrenos rocosos y pendientes de alta montaña. Y cuando finalmente se alcanza la cima, aparece una vista extraordinaria de los Andes y del desierto que se extiende alrededor. Desde allí arriba, el mundo parece inmenso y vacío.
Un volcán de dos países
El Ojos del Salado se encuentra en la frontera entre Chile y Argentina. La montaña forma parte de un paisaje donde las fronteras políticas parecen pequeñas frente a las dimensiones de la naturaleza.
Los volcanes, los desiertos y las montañas no entienden de líneas dibujadas en los mapas. El mismo paisaje continúa a ambos lados de la frontera.
Un campeón mundial
El Ojos del Salado pertenece a la categoría Campeón mundial por un récord impresionante: es el volcán más alto del planeta.
Pero su récord es solo una parte de la historia. Es también una montaña de casi 7.000 metros, un volcán situado en uno de los lugares más secos de la Tierra y una muestra de cómo el movimiento de las placas puede construir paisajes gigantescos.
Quizá por eso resulta tan difícil de imaginar. Un volcán gigantesco que se eleva desde un desierto y alcanza casi 7.000 metros de altura. Un lugar donde la Tierra parece haber llevado sus extremos al límite.