El Paso del Noroeste

La ruta que faltaba en los mapas

Durante siglos, los mapas de América del Norte tenían un enorme problema.

Los exploradores europeos sabían que el océano Atlántico estaba al este y el Pacífico al oeste, pero nadie sabía con certeza si existía una ruta marítima que permitiera atravesar el norte de Canadá y conectar ambos océanos.

La posibilidad de encontrarla se convirtió en una de las grandes obsesiones de la exploración. Había una ruta escondida en algún lugar del Ártico. Solo faltaba encontrarla.

Un norte casi desconocido

En los mapas de los siglos XVI y XVII, enormes zonas del norte de América aparecían prácticamente en blanco. Los exploradores conocían algunas costas, pero no sabían cómo estaban conectadas entre sí. ¿Había un paso entre las islas? ¿Existía un canal que atravesara todo el continente?

Si podían encontrarlo, los barcos europeos tendrían una nueva ruta entre Europa y Asia. El problema era que el Ártico no se parecía a ningún otro lugar que hubieran explorado. Había hielo, temperaturas extremas, tormentas y cientos de islas separadas por estrechos canales.

Una ruta escondida entre el hielo

Generación tras generación de exploradores se lanzó hacia el norte. Algunos encontraron nuevos estrechos. Otros descubrieron islas que no aparecían en los mapas. Cada expedición conseguía añadir un pequeño fragmento al enorme rompecabezas del Ártico. Pero nadie conseguía completar el recorrido.

Los mapas se iban rellenando poco a poco, pero el Paso del Noroeste seguía siendo una incógnita.

La expedición que desapareció

Una de las historias más famosas fue la expedición dirigida por Sir John Franklin.

En 1845, Franklin partió con dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, para intentar atravesar el Paso del Noroeste. Llevaban más de un centenar de hombres y barcos preparados para una gran expedición. Pero nunca regresaron.

Los dos barcos quedaron atrapados en el hielo y todos los miembros de la expedición murieron. Su desaparición provocó una enorme búsqueda. Durante años, numerosas expediciones recorrieron el Ártico intentando descubrir qué había sucedido. Y, mientras buscaban a Franklin, también fueron completando los mapas de aquella región desconocida.

Finalmente, alguien consiguió atravesarlo

En 1903, el explorador noruego Roald Amundsen comenzó una expedición que finalmente consiguió atravesar el Paso del Noroeste. Su barco, el Gjøa, era mucho más pequeño que los grandes barcos utilizados en expediciones anteriores. Amundsen pasó varios años avanzando cuidadosamente entre las islas del Ártico canadiense.

En 1906 llegó al océano Pacífico. Por fin estaba demostrado. El Paso del Noroeste existía.

El mapa había cambiado

El descubrimiento no significaba que de repente hubiera aparecido una nueva carretera marítima fácil de utilizar. La ruta era extremadamente complicada. El hielo podía bloquear los canales y las condiciones meteorológicas eran muy difíciles.

Pero el mapa del mundo había cambiado. Ahora los cartógrafos podían dibujar una ruta marítima continua entre el Atlántico y el Pacífico a través del norte de Canadá. Un espacio que durante siglos había aparecido lleno de incógnitas tenía por fin una forma mucho más precisa.

Una ruta que vuelve a importar

Durante mucho tiempo, el hielo hizo que el Paso del Noroeste fuera demasiado difícil para convertirse en una ruta comercial habitual.

Pero el Ártico está cambiando. El calentamiento del planeta está reduciendo la cantidad de hielo marino durante parte del año y algunos de los pasos pueden resultar más accesibles. Eso ha vuelto a despertar el interés por la región.

El Paso del Noroeste vuelve a ser importante para la navegación, pero también plantea nuevas preguntas sobre el medio ambiente, la soberanía y la seguridad del Ártico.

El mapa que tardó siglos en completarse

El Paso del Noroeste pertenece a la categoría Cambió los mapas porque su historia es, literalmente, la historia de cómo una parte del mundo dejó de estar en blanco.

Durante siglos, los exploradores buscaron una ruta que quizá ni siquiera existía. Algunos encontraron nuevos territorios. Otros desaparecieron. Y cada expedición añadió una pequeña pieza al mapa. Hasta que, después de siglos de búsqueda, el gran misterio del norte de América quedó por fin dibujado sobre el papel: había un camino entre dos océanos escondido entre el hielo.

Localización de El Paso del Noroeste

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