Las Vegas
La ciudad que nació en medio del desierto
¿Quién tuvo la idea de construir una ciudad enorme en un lugar donde casi no llueve? Esa es una de las preguntas más sorprendentes de la geografía. Las Vegas, en el estado de Nevada, está rodeada por un gran desierto, con temperaturas muy altas en verano y muy poca agua. Aun así, allí viven cientos de miles de personas y cada año llegan millones de visitantes. Por eso se considera una auténtica ciudad imposible.
Un lugar donde casi no debería vivir nadie
Las Vegas se encuentra en el desierto de Mojave, uno de los más secos de América del Norte. Durante el verano, la temperatura puede superar fácilmente los 40 °C y las lluvias son muy escasas. En muchos lugares cercanos apenas crecen árboles y el paisaje está formado por arena, rocas y plantas adaptadas al calor.
Si alguien hubiera visto este lugar hace doscientos años, probablemente habría pensado que nunca podría levantarse allí una gran ciudad. Sin embargo, la historia tomó un camino muy diferente.
Todo empezó con un poco de agua
Hace mucho tiempo, Las Vegas era solo un pequeño oasis. Bajo el suelo había manantiales que permitían descansar a los viajeros que cruzaban el desierto. De hecho, el nombre «Las Vegas» significa «los prados», porque alrededor de esos manantiales crecían plantas verdes en medio del paisaje seco.
Con el paso del tiempo llegaron el ferrocarril, nuevas carreteras y cada vez más habitantes. Pero el gran cambio ocurrió cuando se construyó la presa Hoover, en el cercano río Colorado. Gracias a esa enorme obra fue posible almacenar agua y producir electricidad para una región que seguía creciendo.
¿De dónde sale el agua?
Hoy en día, gran parte del agua que utiliza Las Vegas llega desde el lago Mead, un enorme embalse formado por la presa Hoover. Esa agua viaja por tuberías y canales hasta la ciudad para abastecer a las casas, los parques, los hoteles y las escuelas.
Como el agua es un recurso muy valioso, Las Vegas también ha aprendido a reutilizar una gran parte. El agua usada en viviendas y edificios se limpia para volver a emplearse, y existen normas para evitar el desperdicio. En una ciudad rodeada de desierto, cada gota cuenta.
Una ciudad llena de luz
Cuando cae la noche, Las Vegas cambia por completo. Miles de luces iluminan sus calles y edificios, hasta el punto de que pueden verse desde el espacio en las fotografías tomadas por satélites. Es uno de los lugares más brillantes del planeta durante la noche.
Las enormes pantallas, los edificios iluminados y los espectáculos de luces hacen que caminar por sus avenidas sea muy diferente a pasear por cualquier otra ciudad. Mientras fuera solo hay oscuridad y desierto, en el centro todo parece lleno de color y movimiento.
Millones de personas en un lugar inesperado
Cada año, millones de turistas visitan Las Vegas. Llegan desde muchos países para asistir a conciertos, ver espectáculos, visitar hoteles sorprendentes o simplemente conocer una ciudad que parece desafiar a la naturaleza.
Para recibir a tanta gente hacen falta carreteras, aeropuertos, hospitales, restaurantes, hoteles y miles de trabajadores. Todo eso funciona en un lugar donde, por sus condiciones naturales, sería muy difícil imaginar una ciudad tan grande.
¿Por qué es una ciudad imposible?
Las Vegas demuestra que la geografía influye mucho en la vida de las personas. El clima, el agua y el terreno suelen decidir dónde nacen las ciudades. Lo normal es que las grandes poblaciones se desarrollen cerca de ríos, costas o tierras fértiles.
Sin embargo, Las Vegas hizo justo lo contrario. Creció en medio de uno de los desiertos más secos de Norteamérica gracias a la llegada de agua, electricidad y grandes obras de ingeniería. Mantener una ciudad de este tamaño en un lugar tan extremo requiere una enorme organización y un uso muy cuidadoso de los recursos.
Hoy Las Vegas es uno de los mejores ejemplos de cómo las personas pueden transformar un lugar con la ayuda de la tecnología. Por eso Las Vegas pertenece a la categoría de Ciudades imposibles. Es un lugar que parece desafiar las reglas de la geografía: una gran ciudad llena de vida, luces y habitantes donde, al mirar el paisaje que la rodea, uno pensaría que solo debería haber arena, rocas… y desierto.