Venecia
Venecia es una de las ciudades más famosas del mundo, pero también una de las más sorprendentes. En lugar de calles llenas de coches, tiene canales por los que navegan barcos y góndolas. Muchas personas llegan a sus casas caminando por puentes o viajando en pequeñas embarcaciones.
Por eso Venecia pertenece a la categoría ciudades imposibles. Construir una gran ciudad sobre un conjunto de pequeñas islas parece algo increíble, pero sus habitantes lo consiguieron hace más de mil años.
Una ciudad sobre el agua
Venecia se encuentra en el noreste de Italia, dentro de una gran laguna conectada con el mar Adriático. La ciudad está formada por más de un centenar de pequeñas islas separadas por canales.
Para unirlas se construyeron más de 400 puentes. Gracias a ellos, las personas pueden recorrer gran parte de la ciudad caminando sin necesidad de utilizar un barco.
Lo que más llama la atención es que apenas circulan coches. En su lugar, las góndolas, los taxis acuáticos y otros barcos hacen el trabajo que en otras ciudades realizan los automóviles.
¿Cómo construyeron Venecia?
La gran pregunta que muchas personas se hacen es: ¿cómo puede sostenerse una ciudad sobre el agua?
Hace muchos siglos, los primeros habitantes clavaron millones de troncos de madera en el fondo de la laguna. Estos troncos quedaron enterrados bajo el barro y el agua, donde casi no entra oxígeno. Sobre esa enorme base de madera colocaron plataformas de piedra y, encima, comenzaron a levantar edificios, iglesias y palacios. Puede parecer extraño, pero esos troncos llevan soportando el peso de la ciudad durante cientos de años.
Canales en lugar de calles
El Gran Canal es la vía principal de Venecia. Tiene forma de una enorme letra «S» y atraviesa buena parte de la ciudad. Por él navegan barcos de transporte, ambulancias, taxis acuáticos e incluso embarcaciones que reparten alimentos o recogen la basura. En Venecia casi todo se mueve por el agua.
Las famosas góndolas también recorren estos canales. Aunque antiguamente eran un medio de transporte muy común, hoy se utilizan sobre todo para pasear y disfrutar del paisaje.
Una ciudad llena de historia
Venecia comenzó a crecer hace unos 1.500 años. Muchas personas buscaron refugio en las pequeñas islas de la laguna para protegerse de los ataques que sufrían las ciudades cercanas.
Con el paso del tiempo, Venecia se convirtió en una de las ciudades comerciales más importantes de Europa. Sus barcos viajaban por el mar Mediterráneo transportando seda, especias y otros productos muy valiosos. Gracias al comercio, la ciudad se hizo rica y se construyeron magníficos palacios, iglesias y plazas que todavía pueden admirarse.
La plaza más famosa
Uno de los lugares más conocidos es la Plaza de San Marcos. Allí se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal.
Miles de personas visitan esta plaza cada día para contemplar su arquitectura y disfrutar del ambiente. Muy cerca también se encuentra el famoso Puente de los Suspiros, uno de los rincones más fotografiados de Venecia.
Cada calle y cada canal esconden edificios con siglos de historia.
Una ciudad que lucha contra el agua
Vivir sobre una laguna también presenta dificultades. En algunas épocas del año el nivel del agua sube y algunas zonas de la ciudad pueden inundarse. Para proteger Venecia se han construido grandes barreras móviles que ayudan a impedir que las mareas más altas entren en la laguna. Además, los edificios necesitan un mantenimiento constante para conservarse en buen estado después de tantos siglos rodeados de agua.
Una ciudad imposible
Venecia demuestra que las personas pueden construir lugares realmente extraordinarios. Levantar una ciudad sobre decenas de pequeñas islas, conectarlas con cientos de puentes y convertir los canales en calles fue una idea que cambió la historia.
Hoy sigue siendo uno de los lugares más admirados del planeta. Su mezcla de agua, arquitectura e historia hace que parezca una ciudad sacada de un cuento.
Por todo ello, Venecia pertenece a las ciudades imposibles: lugares tan especiales que parecen desafiar las reglas de la naturaleza y que resultan casi imposibles de repetir en cualquier otro rincón del mundo.