Makhtesh Ramon
El mayor cráter de erosión
Desde lejos parece imposible. En medio del desierto del Néguev, en el sur de Israel, se abre una gigantesca depresión rodeada por paredes rocosas. Tiene decenas de kilómetros de longitud y, vista desde arriba, recuerda a un cráter producido por un impacto espacial.
Pero aquí está la sorpresa: ningún meteorito abrió Makhtesh Ramon y tampoco nació de un volcán. Su forma es el resultado de una historia muchísimo más lenta. Agua, erosión, movimientos de la corteza y millones de años de desgaste fueron excavando una enorme ventana hacia las capas profundas de la Tierra.[1] Makhtesh Ramon es el mayor makhtesh del planeta.
¿Qué es realmente un makhtesh?
La palabra hebrea makhtesh significa aproximadamente «mortero»; el mortero de cocina o laboratorio que el recipiente o cuenco cóncavo que se usa junto a un mazo o pilón para triturar y moler especias o granos.
Pero un makhtesh no es un cráter en el sentido habitual. Los cráteres volcánicos aparecen relacionados con volcanes y los cráteres de impacto se forman cuando un meteorito golpea una superficie. Los makhteshim del Néguev son diferentes: son grandes depresiones excavadas principalmente por erosión.[2] Los principales ejemplos de este relieve se encuentran en el Néguev y el Sinaí. Makhtesh Ramon es el mayor de ellos.
Primero hubo una montaña
Para entender el paisaje actual hay que imaginar algo muy diferente. Hace decenas de millones de años, las rocas de esta región quedaron deformadas por movimientos de la corteza terrestre. Las capas se doblaron formando una estructura llamada anticlinal: una especie de gran arco de roca. En el caso de Ramon, ese arco es asimétrico y forma parte de una larga cadena montañosa.[3]
Dentro de ese enorme pliegue había rocas de diferentes durezas. Algunas capas de caliza y dolomía eran resistentes; más abajo aparecían materiales más blandos, como areniscas, arcillas, margas y yesos. Imagina una tarta hecha con capas duras y blandas: las resistentes pueden formar paredes mientras las débiles se desgastan antes. Esa diferencia sería decisiva.
El agua empezó a excavar
El siguiente protagonista fue el agua. Aunque hoy el Néguev es un desierto, durante diferentes etapas de su historia geológica el clima y el paisaje fueron distintos. La lluvia que cayó sobre la estructura rocosa encontró grietas y zonas más fáciles de erosionar. Los cursos de agua fueron retirando materiales poco a poco y transportándolos fuera de la depresión.[4]
Las fracturas de las rocas también facilitaron el proceso. Con el tiempo, las capas más blandas del interior fueron quedando expuestas y la erosión continuó trabajando sobre ellas. No fue una explosión gigantesca ni un instante en el que apareciera el agujero. El paisaje fue cambiando lentamente durante millones de años.
Una ventana hacia las profundidades
Hoy, Makhtesh Ramon mide aproximadamente 40 kilómetros de largo y hasta unos 9 kilómetros de ancho.[5] Su parte central se encuentra cientos de metros por debajo de los bordes.
Eso deja expuestas rocas que normalmente estarían ocultas bajo capas más recientes. Es como si alguien hubiera retirado una enorme sección de la corteza terrestre y nos hubiera dejado mirar dentro. Los geólogos pueden seguir las capas rocosas, estudiar sus minerales, buscar fósiles y reconstruir ambientes que existieron hace muchísimo tiempo. El propio paisaje funciona como un libro abierto de geología.[6]
Un arcoíris de piedra
Si Makhtesh Ramon fuera solamente una enorme depresión gris, ya sería impresionante. Pero sus rocas tienen colores sorprendentes. Hay areniscas rojizas, capas amarillas, tonos ocres, grises, blancos y violetas. En algunos sectores aparecen rocas oscuras de origen volcánico, relacionadas con antiguos episodios de actividad ígnea que ocurrieron en la región hace millones de años.[7]
Esto puede parecer contradictorio: si el makhtesh no fue creado por un volcán, ¿por qué hay rocas volcánicas? Porque una cosa es cómo se formó el cráter de erosión y otra que en la región hubiera actividad volcánica en el pasado. Algunas de esas rocas quedaron conservadas y hoy aparecen expuestas gracias a la erosión.
El resultado es un paisaje lleno de colores y formas que permiten distinguir distintas etapas de la historia de la Tierra.
La famosa forma de cráter
Desde el suelo, las dimensiones son difíciles de comprender. Puedes mirar una pared rocosa y verla como una montaña. Puedes seguir un camino y pensar que el paisaje termina detrás de la siguiente colina.
Desde arriba, todo cambia. La forma alargada de Makhtesh Ramon aparece como una gigantesca cuenca rodeada por crestas. Las paredes forman un borde continuo durante grandes tramos y el fondo se extiende en el interior como una enorme llanura desértica.
Una historia escrita en capas
Dentro del makhtesh pueden encontrarse lugares que parecen escenarios de ciencia ficción. Hay arenas de colores, cañones, montañas aisladas, diques y antiguas rocas volcánicas.
También existen fósiles que recuerdan que esta región no siempre fue un desierto. Uno de los lugares geológicos más conocidos es la llamada «Pared de los ammonites», donde aparecen fósiles de estos antiguos animales marinos.[8] Los ammonites vivieron en los mares durante cientos de millones de años. Encontrarlos en el Néguev parece extraño hasta que recuerdas que los continentes y los mares cambian y que las rocas pueden conservar la memoria de esos antiguos paisajes.
Cada capa cuenta una parte diferente de la historia.
Campeón mundial de la erosión
Makhtesh Ramon tiene un título extraordinario: es el mayor cráter de erosión del mundo.[1]
Pero su verdadero récord está en la manera en que consiguió ese aspecto. No necesitó un meteorito gigantesco. No necesitó una explosión volcánica. Le bastaron una estructura geológica particular, capas de rocas con distinta resistencia, agua, viento y muchísimo tiempo.
Durante millones de años, la erosión fue retirando materiales y profundizando el paisaje hasta crear una depresión de unos 40 kilómetros de longitud. Cuando la miramos desde arriba, nuestro cerebro dice «cráter». La geología cuenta una historia diferente.
Makhtesh Ramon es, en realidad, una montaña que el tiempo fue vaciando desde dentro. Y quizá esa sea su mayor maravilla: demuestra que la Tierra también puede construir sus paisajes más gigantescos sin necesidad de hacerlo deprisa.
Fuentes:
1. Makhtesh Ramon como mayor makhtesh y sus dimensiones generales — https://en.parks.org.il/reserve-park/makhtesh-ramon-nature-reserve-and-visitors-center/
2. Diferencia entre los makhteshim y los cráteres volcánicos o de impacto — https://meyda.education.gov.il/files/Unesco/new-24/Tentative_list_7.pdf
3. Estructura anticlinal de Makhtesh Ramon y sus capas geológicas — https://static.parks.org.il/wp-content/uploads/2017/08/brochureEn-15.pdf
4. Procesos de erosión y desarrollo del makhtesh — https://www.gov.il/BlobFolder/reports/reports-1994/he/report_1994_Itamar-A-Geochemistry-Stream-Sediments-Makhtesh-Ramon-Israel-GSI-01-1994.pdf
5. Longitud y anchura de Makhtesh Ramon — https://static.parks.org.il/wp-content/uploads/2017/08/brochureEn-15.pdf
6. Makhtesh Ramon como ventana a formaciones geológicas antiguas, fósiles y rocas — https://en.parks.org.il/reserve-park/makhtesh-ramon-nature-reserve-and-visitors-center/
7. Rocas volcánicas y formaciones geológicas de Makhtesh Ramon — https://egozi.gsi.gov.il/WebApps/AdditionalMaterial/StoryMaps/MakhteshRamonEast/1998_MakhteshRamon_Tour_09.pdf
8. Fósiles de ammonites y antiguos ambientes marinos del Néguev — https://meyda.education.gov.il/files/Unesco/new-24/Tentative_list_7.pdf
9. Protección natural y valor geológico y ecológico de Makhtesh Ramon — https://www.parks.org.il/new/x6/
10. Reconocimiento internacional de la calidad del cielo nocturno de Makhtesh Ramon — https://www.parks.org.il/new/%D7%9E%D7%9B%D7%AA%D7%A9-%D7%A8%D7%9E%D7%95%D7%9F-%D7%94%D7%95%D7%9B%D7%A8-%D7%9B%D7%A9%D7%9E%D7%95%D7%A8%D7%AA-%D7%90%D7%95%D7%A8-%D7%9B%D7%95%D7%9B%D7%91%D7%99%D7%9D/