Los Juegos Olímpicos
Cuando los países compiten sin ir a la guerra
Imagina un estadio lleno. En las gradas hay personas de muchos países. En la pista, atletas que hablan idiomas diferentes esperan la señal de salida. Unos segundos después, todos corren hacia la misma meta. Parece una escena normal de deporte. Pero detrás de ella existe una idea mucho más antigua y sorprendente: que las personas pueden enfrentarse para ganar sin tener que enfrentarse para destruirse.
Los Juegos Olímpicos nacieron en la antigua Grecia y, con el paso de los siglos, se transformaron en uno de los encuentros internacionales más conocidos del planeta. Su historia está llena de victorias, derrotas, viajes, rivalidades y también de un antiguo acuerdo llamado ekecheiria: la tregua olímpica.[1]
Todo comenzó en Olimpia
Los Juegos Olímpicos antiguos se celebraban en Olimpia, un santuario dedicado principalmente a Zeus. El primer registro fiable de una Olimpiada corresponde al año 776 antes de Cristo.[2] Las competiciones reunían a atletas procedentes de distintas ciudades griegas, que en aquella época podían ser rivales e incluso enemigos.
Había carreras, lucha, boxeo, lanzamiento de disco y jabalina, pentatlón y competiciones de caballos y carros. Los vencedores no recibían las medallas de oro, plata y bronce que conocemos hoy. Su premio era una corona hecha con ramas de olivo silvestre, llamada kotinos.[3]
Pero los Juegos tenían algo todavía más extraordinario.
Una pausa en las guerras
Para que los atletas pudieran viajar hasta Olimpia con seguridad, existía la ekecheiria, conocida como tregua olímpica. Durante ese periodo se buscaba detener las hostilidades y permitir que atletas, espectadores y peregrinos pudieran desplazarse hasta los Juegos y regresar después a sus hogares.[1]
Esto no significa que la antigua Grecia viviera en paz durante las Olimpiadas. Las ciudades seguían teniendo conflictos y rivalidades. La tregua era una pausa acordada para proteger el viaje y la celebración de los Juegos.
La idea resulta sorprendente: ciudades que podían luchar entre ellas aceptaban unas reglas comunes para que sus deportistas pudieran competir. Era como decir: «Durante un tiempo, dejemos las armas fuera y veamos quién corre más rápido, quién salta más lejos o quién lucha mejor».
Después llegó un silencio de siglos
Los Juegos antiguos desaparecieron durante la Antigüedad. Pasaron muchos siglos antes de que la idea olímpica volviera a aparecer.
En el siglo XIX, el francés Pierre de Coubertin impulsó la recuperación de unos Juegos internacionales. Atenas fue elegida como sede de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, celebrados en 1896.[4] Participaron unos 241 atletas de 14 países, en nueve deportes.[4] Entre ellos había atletismo, ciclismo, gimnasia, natación, lucha, tenis y tiro.
Aquellos Juegos eran muy diferentes de los actuales. No existían las enormes retransmisiones televisivas, las villas olímpicas gigantes ni las ceremonias espectaculares que hoy conocemos. Pero ya estaba presente una idea fundamental: personas de diferentes países podían reunirse bajo unas mismas reglas y competir deportivamente.
La competición también cambió
Con el tiempo, los Juegos crecieron hasta convertirse en un acontecimiento mundial. Aparecieron nuevos deportes, aumentó la participación internacional y las mujeres fueron incorporándose progresivamente a las competiciones olímpicas.
La tecnología también cambió completamente la experiencia. Una carrera que antes solo podían ver quienes estaban en el estadio comenzó a llegar a millones de personas mediante la radio, la televisión y, más tarde, internet. El deporte dejó de ser solamente una competición entre atletas presentes en un mismo lugar. Se convirtió también en una enorme reunión mundial que millones de personas podían seguir al mismo tiempo.
Y cada edición mantiene algo curioso: los atletas compiten representando a países diferentes, pero todos tienen que respetar las mismas reglas de cada deporte.
¿Los Juegos pueden detener una guerra?
Aquí hay que tener cuidado. Los Juegos Olímpicos no han conseguido acabar con las guerras del mundo. A lo largo de la historia moderna ha habido conflictos armados, tensiones políticas y también ediciones olímpicas afectadas por guerras y enfrentamientos internacionales. Por eso la tregua olímpica debe entenderse como una idea y un llamamiento a la paz, no como una garantía de que todos los conflictos desaparezcan.
En 1992, el Comité Olímpico Internacional recuperó oficialmente la tradición de la tregua olímpica. Al año siguiente, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 48/11, que anima a los Estados a respetarla desde siete días antes de la apertura de los Juegos hasta siete días después de su clausura.[1][5]
La tradición continúa en la época moderna como un símbolo: incluso cuando existen grandes diferencias entre países, el deporte puede crear un espacio donde las personas se encuentran, compiten y siguen unas mismas reglas.
Ganar sin destruir
Piensa en lo que ocurre durante una final olímpica. Dos atletas pueden querer exactamente lo mismo: ganar. Entrenan durante años para conseguirlo. Corren, saltan, nadan, levantan peso o compiten en equipo. Pero la victoria de uno no necesita significar la destrucción del otro.
El rival puede convertirse en alguien que obliga a mejorar. Una derrota puede enseñar. Un récord puede inspirar a quien lo observa. Y una competición puede reunir en el mismo lugar a personas que, fuera del estadio, viven en países con culturas, idiomas y problemas muy diferentes.
Por eso los Juegos Olímpicos son una Maravilla: no porque hagan desaparecer los conflictos, sino porque muestran una alternativa muy sencilla a la violencia. En lugar de medir fuerzas con armas, los atletas pueden medirlas con cronómetros, metros, puntos y reglas.
Y quizá esa sea una de las ideas más poderosas que han viajado desde la antigua Grecia hasta nuestros días: competir no tiene por qué significar combatir.
Fuentes:
- Historia de la tregua olímpica, su origen en la antigua Grecia y su recuperación moderna — https://www.un.org/es/node/139627
- Registro histórico de los Juegos Olímpicos antiguos y el año 776 a. C. — https://library.olympics.com/cnospa/digitalCollection/DigitalCollectionAttachmentDownloadHandler.ashx?documentId=3704358&parentDocumentId=72732&skipCopyright=true
- Premios y pruebas de los Juegos Olímpicos antiguos — https://library.olympics.com/Default/digitalCollection/DigitalCollectionAttachmentDownloadHandler.ashx?documentId=3157499
- Archivo histórico de los primeros Juegos Olímpicos modernos de Atenas 1896 — https://library.olympics.com/Default/basicfilesdownload.ashx?itemGuid=2ECE9BE9-EA5F-4F0F-97DF-84C75B6BC60A
- Resolución 48/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la tregua olímpica — https://digitallibrary.un.org/record/197368?ln=es